Hablamos de teatro con Osvaldo Santoro

“Lo que uno busca con la actuación es un descubrimiento de si mismo”

- ¿Cómo nacen las ganas de ser actor?
- La primera necesidad del ser humano es decir acá estoy, que todos me vean, que todos me conozcan, sobre todo en la adolescencia, y en la primera juventud. El que es tímido, el que no tiene las herramientas como para hacerse conocer enseguida, trata de acudir a algo lo que lo ayude. Yo me subí 50 centímetros encima del resto para hacerme ver, para hacerme notar. A esta altura del partido, después de más de 40 años de profesión, yo diría que lo que uno busca con la actuación es un descubrimiento de si mismo, un conocimiento del ser humano en profundidad. Pero en aquel entonces fue esa necesidad de que a uno lo vean. En principio estaba estudiando odontología y me vi con una calavera en la mano estudiando los huesos y la asocié con “Hamlet”, que lo había estudiado en la secundaria. A partir de ahí me entusiasmé con la idea de ser actor. 
- ¿A quién admirabas en esos inicios?
- Tuvimos actores admirables, no solamente argentinos sino también a nivel mundial. En ese entonces, te estoy hablando de los años 70 aproximadamente, el teatro clásico en el mundo era muy importante, con grandes directores y actores como Vitorio Gasman, Matroiani, Lawrence Olvier, Tomy Richardson. Los grandes eran grandes de verdad. Y acá teníamos excelentes actores. Alcón es eterno para mí, Ernesto Bianco, Inda Ledesma, Federico Luppi, entre otros, fueron mis referentes.
-  Y hoy, con tantos años de trayectoria, ¿cómo se ve ese camino recorrido?
- A mi me parece lo de que se hace camino al andar es real. Uno no está pendiente de cómo se van desarrollando las cosas, y va tratando de hacer que los trabajos que le van llegando sean siempre mejor que el anterior. Y no por una obligación sino por una necesidad interna. Eso seguramente, corroborándolo, me parece que te incentiva a otra etapa más, y así sucesivamente. Por ahí cuando mirás para atrás te das cuenta que has cumplido ciertos sueños que tuviste, como protagonizar en calle Corrientes, estar en el teatro San Martín, en el Cervantes. Me parece que la cosa ha prosperado por la necesidad continua de expresarse.
- ¿Entre el cine, el teatro y la televisión, cuál es el medio que mejor te sienta?
- Todos tienen sus improntas, sus beneficios y sus contras. Yo creo que si me tengo que decidir por uno el teatro es lo esencial. Fui educado para ser actor de teatro. Después se agregó la televisión y el cine. Pero en realidad el teatro es la esencia misma del actor. El aquí, el ahora, la experiencia de la respuesta inmediata de la gente, el segundo a segundo de lo que estás haciendo. Yo descubrí después la televisión, que me parece un medio muy rico para poder desarrollar en poco tiempo. En televisión nunca hay tiempo y eso te obliga a acelerar los procesos de creación. Y no todo el mundo está capacitado para eso. Hay que estar muy concentrado y con muchas ganas de jugar. Y el tercero es el medio del cine, que voy conociendo como de a poco.
- ¿Qué personaje de todos los que interpretaste guardás con especial recuerdo?
- Absolutamente todos. Salvo los primeros, de mi reciente egreso del Consevatorio Nacional, que eran personajes muy chiquitos. Eran primeros meritorios, porque yo fui becado como mejor egresado. Pero a medida que fui haciendo personajes más importantes, a todos les he puesto alguna parte de mi. Todos tienen alguna característica mía, y eso los hace queribles. Después está la otra cara que es la de cuáles fueron los que me dieron más satisfacciones. Y ahí el personaje que hice en “Poliladron” fue el que más reconocimiento me dio de la gente. Fue de los más populares. En teatro, personajes como Don Chicho, el personaje que hice en “La prueba”, el rey Claudio en “Hamlet”, ellos son personajes muy queridos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario